Mi historia
Así empezó todo
(aunque no lo sabía)
Esta es mi historia
La de una profe con canas, con ganas y con clase.
Porque antes de enseñar, también tuve que aprender:
a equivocarme, a reinventarme y a seguir.
La pesetera
De adolescente viajaba en una camioneta que olía a tiza, colonia y sueños nuevos.
Allí empezó todo lo que soy.
Laissez faire, laissez passer, le monde va de lui-même.
Entonces no lo sabía,
pero en aquella camioneta
ya viajaba hacia mi libertad.
Madrid, interrogante.
Me gustaron las novelas de Agatha Christie,
pero también imaginar titulares.
En mi familia todos estudiaron Empresariales,
así que lo lógico era seguir la tradición.
Pero yo dudaba.
Pensé en Psicología…
y me imaginé llorando con cada paciente.
Pensé en Periodismo…
y me vi tartamudeando en la primera entrevista.
Pensé en Empresa…
pero no tenía una empresa.
Veía a la gente que emprendía
pagando autónomos, impuestos,
facturas que no siempre cuadraban…
y pensé:
¿empresa de qué?
Aquel día paseaba por Madrid,
con la mochila a la espalda
y la sensación de que iba a algún sitio
aunque todavía no supiera cuál.
Llevaba mis zapatillas favoritas,
esas que te acompañan
cuando no tienes el camino claro
pero sí las ganas de caminarlo.
Mientras avanzaba entre calles conocidas,
pensé que quizá no estaba buscando una carrera,
sino mi propio sol.
Y ahí,
entre semáforos, edificios y dudas,
entendí que a veces los caminos
no se eligen con la cabeza,
sino con lo que te late por dentro.
Vocación.
No siempre grita.
A veces solo susurra:
“por aquí.”
Licenciada en Empresariales
Creí que al acabar la carrera lo tendría todo claro.
Pero resulta que lo único que tenía era el título…
y una pregunta enorme.
Porque nadie te avisa de que, después de los exámenes,
llega la asignatura más difícil:
la vida laboral.
Así que ahí estaba yo, con banda naranja y sonrisa de “lo logré”,
sin saber que acababa de empezar otra carrera:
la de buscar trabajo, y de paso, a mí misma.
Reinventarse.
Verbo práctico con alma poética.
Suele empezar cuando el plan A ya no encaja,
y el corazón pide turno.
Ya lo conseguí… ¿y ahora qué?
Esto no acaba aquí.
Solo estoy escribiendo la siguiente página.
Con calma. Con clase.
Una profesora en prácticas
Con canas, con ganas y con clase.
Este es mi cuaderno de aprendizaje.
Un espacio donde recojo lo que vivo en las aulas, lo que observo, lo que me sorprende y lo que me enseñan los alumnos cada día.
Aquí encontrarás metodologías, reflexiones, pequeñas anécdotas y esas viñetas educativas que nacen entre pizarras, pasillos y madrugones.
No es un diario personal, es un diario profesional:
el lugar donde voy construyendo la profesora que quiero ser.
Educar es un diálogo, y este blog es parte de esa conversación.
Nos vemos en el próximo amanecer.

