O te mueves o te caes
Una empresa es como una bicicleta.
Eso dice John D. Wright.
Y cuanto más lo pienso, más razón tiene.
Porque nadie se mantiene en equilibrio sin pedalear.
Ni una empresa.
Ni una persona dentro de ella.
A veces hablamos de “la empresa” como si fuera algo lejano.
Un ente abstracto.
Un edificio.
Un logo.
Un jefe.
Pero la empresa también somos nosotros.
Los que llegamos cansados.
Los que empujamos cuando cuesta.
Los que sudamos sin saber muy bien si hoy toca subida o bajada.
En clase lo explicamos con palabras técnicas:
productividad, costes, beneficios, eficiencia.
Pero en la vida real se parece más a esto:
seguir pedaleando aunque las piernas tiemblen un poco.
Porque cuando dejas de moverte, no te quedas quieto.
Te caes.Y no hablo solo de empresas que cierran.
Hablo de personas que se apagan dentro de ellas.
De equipos que dejan de creer.
De proyectos que se quedan sin aire.
Quizá por eso aprender economía no va solo de números.
Va de entender cómo nos movemos.
Y por qué a veces dejamos de hacerlo.
Hoy, como profe en prácticas, lo veo claro:
no estoy fuera del sistema explicándolo.
Estoy dentro, pedaleando también.
Y sí.
Cansa.
Pero mientras nos movamos, seguimos en pie.
Una profesora en prácticas. Con canas, con ganas y con clase.

