Feliz amanecer
2025 no fue un año sencillo.
Fue un año que pidió soltar, reajustar y mirar de frente.
Hubo pérdidas.
Hubo sustos.
Hubo decepciones que dolieron más de lo esperado.
Pero también fue el año en el que entendí algo importante:
cuando la vida te mueve el suelo no siempre es para que caigas.
A veces es para que cambies de dirección.
En medio del ruido, volví a lo esencial.
A lo que me gusta.
A lo que suma.
A las personas y los proyectos que sí están.
No me quedo con lo que dolió.
Me quedo con lo que me enseñó a elegir mejor.
Cierro 2025 con gratitud serena.
Abro 2026 con ilusión tranquila.
Feliz amanecer.
Seguimos.
Una profesora en prácticas. Con canas, con ganas y con clase.

