Efecto placebo

La cuesta de enero no siempre está en la cuenta.
A veces está en la cabeza.

Después de Reyes llegan las rebajas.
Y algo dentro de nosotros se calma.

No porque tengamos más dinero.
Sino porque creemos que ahora comprar duele menos.

Eso también es economía.
Se llama efecto placebo.

Nos sentimos mejor porque pensamos que hemos hecho una buena elección.
Aunque el objeto sea el mismo.
Aunque no lo necesitáramos tanto.

Las rebajas no solo bajan precios.
Bajan culpas.

Y no pasa nada por reconocerlo.

Aprender economía no es solo saber sumar gastos.
Es entender por qué a veces compramos para tranquilizarnos.

Quizá la verdadera cuesta de enero
no sea gastar menos,
sino pensar un poco más antes de pasar por caja.

Una profesora en prácticas. Con canas, con ganas y con clase.

Anterior
Anterior

O te mueves o te caes

Siguiente
Siguiente

Caramelos en la cabalgata