Sigue tu sol

He aprendido que no hace falta entender el camino para caminarlo.

Solo necesito escuchar ese sol mío que me habla bajito:

“Inma, sigue. Estás donde tienes que estar.”

Y yo sigo.

Porque a veces la luz está dentro

aunque afuera sea invierno.

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El día que un piercing me recordó lo que duele —y lo que ilumina— crecer