Aprendí a quedarme

Estoy aquí.

Aprendí a quedarme cuando irme parecía lo más fácil.
Cuando el ruido de fuera me gritaba que huyera
y el silencio de dentro me pedía que me quedara.

Aprendí a quedarme en lo que soy,
no en lo que esperaban.
En lo que duele,
pero también en lo que sigue latiendo.

A veces quedarse es un acto silencioso.
Nadie aplaude.
Nadie lo ve.
Pero dentro… algo se recoloca.

Y entonces te dices:
Estoy aquí.
No perfecta.
No resuelta.
Pero aquí.

Y a veces eso es suficiente para seguir.

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