Un paseo por las nubes

Con fotografías de @marianievespblos y Nube, Border Collie.

Bajo un cielo que el sol ilumina y evapora,
el agua sube desde mares, ríos y lagos
para convertirse en nubes con forma de flores
y de ovejas suaves como las vuestras.

Aquí no hay estaciones de metro ni de tren.
Hay caminos.
Mariposas que se pierden entre mil flores.
Rebaños que cruzan montañas.
El Valle del Jerte, los bosques, los lagos, las reservas.
Extremadura que deja huella en la retina.

Nube se mueve despacio.
Con atención plena.
Con esa mirada hipnótica que no grita, pero guía.

Observa.
Cierra el paso.
Acompaña.

No necesita correr.
No necesita morder.
Su presencia basta.

Tú capturas con talento vuestros momentos.
Yo escribo sin voz, en hojas que no vienen de árboles,
para daros las gracias por compartir esos paseos por las nubes.
Paseos llenos de amor, cotidianeidad y amistad.

Ellas pastorean.
Con arte.
Y con corazón canino.

 

El pastoreo no es solo una tarea.
Es memoria.
Es historia compartida entre humanos y perros.

Fotografías: @oscar_murguia_ruiz

El Border Collie no aprende a pastorear:
recuerda.

Por naturaleza, observa antes de actuar.
Se mueve con cautela.
Lee el entorno.
Agrupa sin imponer.
Guía sin violencia.

El pastor señala.
El perro interpreta.
Y el rebaño se mueve.

Todo ocurre despacio,
pero con una precisión que asombra.

Por eso, para un Border Collie, pastorear no es un deporte:
es sentido.
Es propósito.
Es equilibrio.

Cuando este instinto se acompaña desde cachorro como un juego,
subiendo el criterio poco a poco,
el vínculo se afianza
y el perro crece seguro de sí mismo y de su guía.

Quizá por eso destacan también en otras disciplinas:
agility, obediencia, rescate, rastreo.
Porque son perros que necesitan pensar, moverse, sentirse útiles.

No son fáciles.
Tampoco lo pretenden.

Pero cada esfuerzo queda recompensado
cuando compartes la vida con un perro fiel,
alegre, activo
y profundamente conectado contigo.

Gracias a @oscar_murguia_ruiz por compartir el arte del pastoreo desde su centro de educación canina en Murguía (Álava).

Y gracias a quienes, como vosotras, nos recuerdan que hay formas de convivir donde nadie manda y todos cooperan.

 

Hay perros que no buscan órdenes.
Buscan sentido.

Inma Díaz Sol

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