¿Recuerdas la promesa que te hice?

Fue un 27 de julio cuando te fuiste al cielo
y yo me quedé aquí,
aprendiendo a respirar sin ti,
aferrándome a la esperanza de volver a verte algún día.

Desde entonces te guardé en un sueño.
En ese lugar donde nada se rompe del todo
y donde el amor siempre encuentra la forma de quedarse.

Hoy, por fin, volvemos a bailar.
Con el corazón en las manos.
Con la emoción intacta.
Con la certeza de que los vínculos verdaderos no entienden de ausencias.

Tú, siempre leal.
Mi mejor amiga.

Luna.

 

Nota:
Hoy integro Corazón Canino dentro de mi marca personal Inma Díaz Sol.
No como un final, sino como una evolución natural.
Todo lo que nació desde el amor, el aprendizaje y los perros sigue vivo,
solo cambia el lugar desde el que se cuenta la historia.

Porque hay proyectos que no se cierran.
Se transforman.

Inma Díaz Sol

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Saber mirar, saber hacer y saber convivir en la educación canina