El precio del café (y lo que aprendí sin abrir un libro de economía)
Pagamos por el café, pero lo que de verdad compramos es tiempo.
El otro día, mientras esperaba el tren, me compré un café.
Tres euros con veinte.
Lo miré y pensé:
¿cómo puede valer lo mismo que medio desayuno en el bar de mi barrio?
No era más grande, ni más rico, ni había nadie sonriendo al dármelo.
Pero lo pagué igual.
Porque estaba allí.
Porque no había tiempo.
Porque a veces pagamos por la prisa.
Después lo pensé con calma.
No pagamos por el café: pagamos por el sitio donde lo venden.
Por el local que está en el paso de todos, por el alquiler que sube cada año, por el ruido del tren que nunca llega a tiempo.
Pagamos por una ubicación, por un trozo de tiempo, por la sensación de control en mitad del caos.
Y entendí que eso también es economía:
quien tiene lo que todos quieren, tiene el poder de poner el precio.
El dueño del local, quien controla el espacio, quien sabe que el café no es el producto… sino la excusa.
La educación funciona parecido.
A veces creemos que lo valioso está en lo más caro, en lo más nuevo, en lo que brilla más.
Pero el valor real está en lo que genera aprendizaje, en lo que transforma, en lo que permanece aunque no lo veamos.
La próxima vez que me compre un café, lo miraré de otra forma.
No solo como una bebida caliente, sino como una lección práctica de cómo se mueve el mundo.
Porque todo —desde el precio del café hasta el valor del tiempo— está conectado por una idea:
entender qué vale algo… y por qué.
Nos vemos en el próximo amanecer. ☀️
A veces el mejor negocio del día es regalarte cinco minutos y un sorbo de calma.
Economía con Voz: lo que el café enseña
Renta del suelo
El valor no depende del producto, sino del lugar donde se ofrece.
Un café en una estación vale más que el mismo café en un barrio tranquilo.
Escasez
Cuando algo es limitado (una ubicación, un horario, una atención), su precio sube.
Lo escaso tiene poder.
Oferta y demanda
Si muchas personas quieren lo mismo y hay pocos recursos, el precio aumenta.
Coste de oportunidad
Comprar ese café implica renunciar a otra cosa: quizá un desayuno completo o unos minutos de calma.
Poder de mercado
Quien controla un recurso clave —el espacio, el tiempo o la información— puede decidir el precio.
Economía con Voz

