Después de la primera evaluación
No todo se mide en notas.
Después de la primera evaluación
(aunque ahora la llamen de otra manera)
Ya está.
Terminó la primera evaluación.
O como se llame ahora, que en los noventa era todo más simple
y ahora hasta las notas tienen tres apellidos.
He visto salir a mis chicos del aula
con caras de sobrevivientes,
esa mezcla de alivio, cansancio
y ganas de desaparecer en una bolsa de patatas fritas.
Y he pensado en lo injusto que es
que todo parezca medirse en números
cuando lo que más pesa
nunca aparece en el boletín.
Porque nadie ve
el temblor antes de sentarse.
Nadie puntúa
el esfuerzo de no rendirse.
Nadie corrige
las batallas que libran en silencio.
Y también he pensado en mí.
En esta profe en prácticas
con más vida que didáctica
y más ojeras que rúbricas.
En lo fácil que es dudar.
En lo difícil que es confiar.
Pero también en algo importante:
esta evaluación
no es una sentencia,
es una foto.
Y las fotos no cuentan toda la historia.
Así que si estás leyendo esto
con el cuerpo aún tenso
y la cabeza llena de “y si…”
déjame decirte algo
que también me digo yo:
No todo se mide en notas.
Y tú eres mucho más
que lo que aparezca en una.
Ahora toca respirar.
Soltar.
Cerrar cuadernos.
Y abrir descanso.
Mañana…
seguimos caminando.
¿Cómo se llama ahora la “primera evaluación”?
Aunque toda la vida la hemos llamado primera evaluación,
ahora, según el centro y la comunidad,
le han puesto nombres como:
– Evaluación del primer trimestre
– Primera evaluación trimestral
– Informe de progreso
– Evaluación continua
– Informe de evaluación
La teoría dice que ya no se trata solo de exámenes,
sino de observar el proceso,
las competencias,
el desarrollo del alumnado…
Pero en el fondo,
cuando las familias preguntan
y cuando los alumnos suspiran,
todos seguimos entendiendo lo mismo:
es la primera parada del curso
el primer espejo
el primer “¿cómo voy?”
Y aunque el nombre cambie,
lo importante sigue siendo recordar algo:
no es una etiqueta, es un momento.
No es un final, es un punto y seguido.
Una profesora en prácticas. Con canas, con ganas y con clase.

