22/3/26

Lobito

Nadie empieza así por casualidad.

Apareció en un saco,
junto a sus hermanos,
como si su historia no importara.

Pero alguien sí miró.

La Protectora Villapepa lo recogió…
y le dio algo que a veces llega tarde:
una oportunidad.

Y aun así, nadie lo elegía.

Pasaban los días.
Las miradas.
Las decisiones.

Hasta que un día… fuimos.

Y entonces, sin hacer ruido,
sin prometer nada,
Lobito eligió quedarse.

Mezcla de teckel y pinscher,
pero sobre todo… mezcla de calma y ternura.

Cariñoso.
Tranquilo.
De esos que no necesitan imponerse para estar.

Le encanta olfatear el mundo,
como si aún estuviera reconstruyéndolo poco a poco.

Y quizá es eso.

Que hay perros que no vienen a correr…
sino a enseñarte a parar.

Inma Díaz

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