Lobito
Nadie empieza así por casualidad.
Apareció en un saco,
junto a sus hermanos,
como si su historia no importara.
Pero alguien sí miró.
La Protectora Villapepa lo recogió…
y le dio algo que a veces llega tarde:
una oportunidad.
Y aun así, nadie lo elegía.
Pasaban los días.
Las miradas.
Las decisiones.
Hasta que un día… fuimos.
Y entonces, sin hacer ruido,
sin prometer nada,
Lobito eligió quedarse.
Mezcla de teckel y pinscher,
pero sobre todo… mezcla de calma y ternura.
Cariñoso.
Tranquilo.
De esos que no necesitan imponerse para estar.
Le encanta olfatear el mundo,
como si aún estuviera reconstruyéndolo poco a poco.
Y quizá es eso.
Que hay perros que no vienen a correr…
sino a enseñarte a parar.
Inma Díaz
Anterior
Luna
Siguiente

