Los animales que ayudan antes, durante y después de un incendio
Cuando pensamos en un incendio...
Nuestra mente suele imaginar helicópteros, aviones, bomberos y brigadas forestales.
Sin embargo, hay otros protagonistas que pocas veces aparecen en las noticias.
Los animales.
Unos ayudan a prevenir los incendios.
Otros colaboran durante las labores de búsqueda y rescate.
Muchos sufren sus consecuencias en silencio.
Antes del incendio
La mejor forma de apagar un incendio es evitar que llegue a producirse.
En esa tarea, el ganado desempeña un papel fundamental.
Ovejas, cabras y vacas mantienen limpios los montes al alimentarse de pastos y matorral. Ese trabajo reduce la cantidad de vegetación seca que puede servir de combustible.
Es lo que se conoce como pastoreo preventivo, una herramienta que cada vez se utiliza más para crear paisajes más resistentes al fuego.
Durante el incendio
Cuando las llamas avanzan, los perros de búsqueda y rescate pueden intervenir en distintas situaciones.
Participan en la localización de personas desaparecidas.
Ayudan a encontrar supervivientes cuando las condiciones lo permiten.
Su extraordinario olfato los convierte en compañeros imprescindibles para muchos equipos de emergencia.
Junto a ellos trabajan veterinarios, agentes forestales y numerosos voluntarios que rescatan animales atrapados o heridos.
Después del incendio
Cuando el fuego desaparece, comienza otra labor igual de importante.
Muchos animales necesitan atención veterinaria.
Algunos han perdido su hogar.
Otros requieren alimentación o un lugar donde recuperarse.
Numerosas protectoras, centros de recuperación de fauna y personas voluntarias dedican semanas, e incluso meses, a cuidar de ellos hasta que pueden regresar a un entorno seguro.
Los perros cuidan de nosotros
Convivimos con perros capaces de detectar enfermedades, localizar personas desaparecidas, acompañar a quienes más lo necesitan o trabajar junto a los equipos de rescate.
Su ayuda va mucho más allá de la compañía.
Su lealtad, su capacidad de aprendizaje y su extraordinario olfato los convierten en aliados únicos.
Quizá por eso, cuando llega una emergencia, sentimos la necesidad de protegerlos con la misma entrega con la que ellos nos acompañan cada día.
Una reflexión
Un incendio deja árboles calcinados, humo y cenizas. Deja historias de solidaridad, esfuerzo y esperanza. Historias protagonizadas por personas y por animales que, de una forma u otra, ayudan a proteger la vida.
Porque cuidar de ellos es otra forma de cuidar de nosotros mismos.
Inma Díaz Sol

