¿Estamos preparados para evacuar con nuestros perros?Las vacaciones que cambiaron de rumbo
Este verano tenía reservado un viaje a Asturias.
Siempre viajo con mis perros. Forman parte de mi familia y nunca he entendido unas vacaciones sin ellos. Elegir el destino, buscar alojamientos donde sean bienvenidos y organizar el viaje pensando en todos forma parte de la aventura.
Este año fue diferente.
Después de muchas búsquedas comprobé que encontrar hoteles que aceptaran tres perros resultaba muy complicado. Algunos admitían uno, otros dos y muy pocos permitían alojarse con tres. Las opciones eran escasas.
Por distintas circunstancias decidí que Ónix, Lobito y Luna permanecieran unos días en una residencia canina situada cerca de Aldea del Fresno.
Con el viaje organizado, solo quedaba hacer las maletas.
Hasta que comenzaron los incendios.
Las noticias hablaban del avance del fuego, de evacuaciones y de un nivel de alerta que no dejaba de crecer.
En ese momento dejé de pensar en Asturias.
Cancelé el hotel, los billetes de tren y cambié el rumbo del viaje para ir a recogerlos.
Algunas personas pensaron que exageraba.
Yo solo veía una posibilidad.
Ellos dependían de mí.
Cuando apareció la duda
Durante el camino me hice una pregunta que sigue rondando mi cabeza.
¿Qué ocurre cuando una residencia canina tiene que evacuar decenas de perros en pocas horas?
¿Cómo se organiza?
¿Cómo se identifica a cada animal?
¿Dónde permanecen hasta que pasa el peligro?
¿Qué sucede con los perros mayores?
¿Y con los que necesitan medicación?
¿Y con los que sienten miedo?
No escribo este artículo para señalar a nadie.
Es una reflexión que nace de una experiencia personal y de una realidad que puede repetirse cada verano.
Los animales forman parte de la familia
Cada vez convivimos con más perros.
Las residencias caninas, los hoteles pet friendly y los cuidadores profesionales forman parte de un sector que no deja de crecer.
Sin embargo, muchas familias siguen encontrando dificultades para viajar cuando conviven con varios perros.
Si nuestros animales forman parte de la familia, quizá ha llegado el momento de que esa realidad se refleje con más fuerza en el turismo, en los protocolos de emergencia y en la planificación de situaciones de riesgo.
Antes de salir de viaje
Antes de dejar a nuestro perro en una residencia conviene conocer algunos aspectos.
¿Existe un protocolo de actuación en caso de emergencia?
¿Cómo contactarán con la familia?
¿Qué ocurrirá si el centro debe ser evacuado?
¿Quién puede recoger al perro si nosotros no llegamos a tiempo?
¿Dispone de su cartilla veterinaria y de la medicación que necesita?
Preparar estos detalles apenas lleva unos minutos y ofrece tranquilidad cuando surge un imprevisto.
Una reflexión
Este verano cambié unos días de vacaciones por la tranquilidad de saber que mis perros estaban conmigo.
No fue una decisión impulsiva.
Fue la respuesta a una pregunta que aún me acompaña.
¿Estamos preparados para proteger a nuestros perros cuando llega una emergencia?
Cada verano hablamos de incendios, evacuaciones y planes de protección civil.
Ojalá llegue el día en que esa conversación incluya de forma natural a los animales que forman parte de nuestras familias.
Porque un perro no entiende de alertas, carreteras cortadas o niveles de riesgo.
Solo sabe que, cuando tiene miedo, busca a la persona en la que confía.
Y esa confianza merece que estemos a su lado cuando más nos necesita.
Inma Díaz Sol

