La economía está en todas partes. Incluso en ti.
Siempre me gusta comenzar mis clases con una pregunta:
¿Qué es la economía?
La respuesta suele llevarnos a palabras como dinero, empresas, mercados, precios, oferta o demanda.
Todas forman parte de ella.
Pero la economía empieza mucho antes de abrir un libro de texto.
Empieza cuando decides.
Cuando eliges un camino y renuncias a otro. Cuando compras un libro, preparas unas vacaciones, aceptas un trabajo, decides ahorrar o prefieres esperar un mes antes de hacer una compra.
Incluso cuando decides no gastar, estás haciendo economía.
La economía forma parte de nuestra vida cotidiana
Pensamos en economía y es fácil imaginar bancos, empresas, bolsas de valores o grandes cifras.
Sin embargo, la economía entra cada día en nuestra casa.
Tenemos deseos y necesidades, pero no disponemos de dinero, tiempo o recursos para satisfacerlos todos.
Tenemos que elegir.
Ahí aparece uno de los conceptos básicos de la economía: la escasez.
Escasez no significa no tener nada.
Significa que nuestros recursos tienen un límite y debemos decidir qué hacemos con ellos.
El dinero tiene un límite.
El tiempo tiene un límite.
Nuestra energía tiene un límite.
Por eso pasamos gran parte de nuestra vida eligiendo.
Cada elección tiene un coste
Imagina que dispones de 50 euros.
Puedes utilizarlos para cenar fuera, comprar un libro, ir al teatro, guardarlos para tus próximas vacaciones o dejarlos en tu cuenta.
¿Qué opción eliges?
No existe una respuesta correcta para todo el mundo.
Dependerá de tus necesidades, tus preferencias y tus prioridades.
Pero hay algo que sí ocurre: cuando eliges una opción, renuncias a otra.
En economía lo llamamos coste de oportunidad.
Es aquello a lo que renunciamos cuando tomamos una decisión.
Quizá nunca hayas estudiado este concepto y, sin embargo, llevas toda la vida conviviendo con él.
La economía no trata solo de dinero
Después de más de veinticinco años trabajando en banca y ahora desde el aula, cada vez tengo más clara una idea:
la economía no trata solo de dinero; trata, sobre todo, de personas.
Detrás de cada número hay una historia.
Detrás de una empresa hay personas que emprenden, trabajan, arriesgan y sueñan.
Detrás de una hipoteca puede haber una familia que quiere construir un hogar.
Detrás de una decisión de ahorro puede existir un proyecto que todavía no ha comenzado.
Y detrás de cada decisión económica aparecen expectativas, ilusiones, miedos, esfuerzo y esperanza.
Por eso creo que enseñar economía solo con gráficos, cifras y definiciones deja fuera una parte esencial de ella.
¿Para qué sirve aprender economía?
Aprender economía no consiste en memorizar conceptos para aprobar un examen.
Sirve para hacernos preguntas.
¿Por qué ha subido este precio?
¿Qué supone pedir dinero prestado?
¿Qué diferencia existe entre querer algo y poder pagarlo?
¿Por qué ahorrar hoy puede abrirnos posibilidades en el futuro?
¿Qué estamos dejando de hacer cuando dedicamos nuestro dinero o nuestro tiempo a otra cosa?
La educación económica y financiera nos ayuda a comprender las consecuencias de nuestras decisiones.
No nos dice qué camino debemos escoger.
Nos proporciona herramientas para elegir con más criterio.
Está mucho más cerca de lo que pensamos
La economía está cuando compras.
Cuando ahorras.
Cuando trabajas.
Cuando emprendes.
Cuando eliges.
Cuando renuncias.
Cuando decides esperar.
Está en tu casa, en tu trabajo, en tu barrio y en muchas de esas pequeñas decisiones que parecen no tener nada que ver con ella.
Por eso, cuando alguien me pregunta qué es la economía, ya no pienso solo en una definición de manual.
Pienso en decisiones.
Pienso en personas.
Pienso en la vida cotidiana.
Porque la economía no vive solo en los libros.
La economía está en todas partes. Incluso en ti.
Inma Díaz Sol
Profesora de Economía y Empresa

