Ser mujer, trabajar y aprender a sostener el tiempo

A veces pienso en lo poco que se habla del tiempo cuando hablamos de trabajo.

Se habla de productividad.
Se habla de liderazgo.
Se habla de éxito.

Se habla de objetivos, de crecimiento, de carreras profesionales.

Pero pocas veces se habla del tiempo que sostiene todo eso.

El tiempo de cuidar.
El tiempo de criar.
El tiempo de acompañar.
El tiempo de respirar.

Ser mujer trabajadora muchas veces significa aprender a habitar todos esos tiempos a la vez.

No siempre es fácil.

Durante años se nos ha dicho que debíamos elegir: entre la carrera o la familia, entre avanzar o cuidar.

Pero la vida real es más compleja que esas decisiones tan simples.

La vida real es trabajar en lo que crees.
Y al mismo tiempo querer estar cerca de quienes amas.

Es construir proyectos.
Pero también saber parar.

Es aprender que el tiempo no siempre se mide en resultados o en objetivos cumplidos.

A veces el tiempo se mide en conversaciones, en paseos, en momentos pequeños que sostienen la vida de cada día.

Quizá por eso cada vez admiro más a quienes buscan una forma distinta de vivir el trabajo.

Sin renunciar a crecer.
Pero sin renunciar tampoco a la vida.

Porque al final, lo más valioso que tenemos no es el éxito.

Es el tiempo.

Nos vemos en el próximo amanecer.

Inma Díaz Sol

Siguiente
Siguiente

Habitar el tiempo