Tercera ola de calor: cómo proteger a tu perro del calor extremo

Cuando las temperaturas se disparan, nuestros perros necesitan algo más que agua y una sombra. Descubre cómo ayudarles a superar una ola de calor de forma segura.

Cada verano escuchamos hablar de olas de calor. Vemos cómo las temperaturas baten récords y adaptamos nuestras rutinas: buscamos la sombra, bebemos más agua o evitamos salir en las horas centrales del día.

Sin embargo, muchas veces olvidamos que nuestros perros también sufren las consecuencias del calor extremo.

Ellos no pueden quitárselo de encima ni decirnos con palabras que se encuentran mal. Lo expresan jadeando, buscando un suelo fresco o dejando de jugar. En una ola de calor, observar esos pequeños cambios puede marcar la diferencia.

¿Por qué el calor afecta tanto a los perros?

A diferencia de las personas, los perros apenas sudan. Su principal mecanismo para regular la temperatura es el jadeo.

Cuando el ambiente está muy caliente, este sistema puede no ser suficiente y la temperatura corporal aumenta rápidamente.

Si no conseguimos enfriarlos a tiempo, pueden sufrir un golpe de calor, una urgencia veterinaria que puede poner en riesgo su vida.

Cambia el horario de los paseos

Durante una ola de calor, pasear a mediodía no es una buena idea.

Lo más recomendable es salir a primera hora de la mañana y esperar al anochecer para el paseo principal.

Además de evitar temperaturas extremas, protegerás sus almohadillas del asfalto caliente.

Una prueba muy sencilla consiste en colocar el dorso de la mano sobre el suelo durante cinco segundos.

Si tú no puedes soportarlo, tu perro tampoco.

El agua nunca debe faltar

Durante estos días el agua es el mejor aliado.

En casa procura que siempre tenga varios recipientes con agua limpia y fresca.

Si vais de paseo, lleva un bebedero portátil y ofrécele pequeñas cantidades con frecuencia.

No esperes a que tenga mucha sed.

La sombra también salva vidas

Un perro puede disfrutar del verano sin necesidad de estar constantemente al sol.

Busca parques con árboles, zonas verdes o lugares donde pueda descansar.

Si vais a la playa o al campo, una sombrilla puede convertirse en un elemento imprescindible.

Reduce la actividad física

Hay perros que nunca quieren parar.

Aunque tengan calor seguirán corriendo detrás de una pelota o jugando con otros perros.

Por eso somos nosotros quienes debemos poner el límite.

Durante una ola de calor es preferible cambiar el ejercicio intenso por juegos de olfato, juguetes interactivos o actividades tranquilas dentro de casa.

Nunca lo dejes dentro del coche

Aunque solo sean cinco minutos.

Aunque hayas dejado una ventanilla abierta.

Aunque pienses que volverás enseguida.

La temperatura dentro de un vehículo puede aumentar en pocos minutos hasta niveles peligrosos.

Cada verano siguen produciéndose tragedias completamente evitables.

Cuidado con los perros más vulnerables

No todos soportan igual el calor.

Hay perros que necesitan todavía más atención:

  • Cachorros.

  • Perros mayores.

  • Razas braquicéfalas como Bulldog Francés, Carlino o Bóxer.

  • Perros con enfermedades cardíacas.

  • Perros con problemas respiratorios.

  • Perros con sobrepeso.

En ellos conviene extremar las precauciones.

Aprende a reconocer un golpe de calor

Estas son algunas señales de alarma:

  • Jadeo excesivo.

  • Salivación abundante.

  • Debilidad.

  • Encías muy rojas.

  • Desorientación.

  • Vómitos.

  • Dificultad para mantenerse en pie.

  • Pérdida de conocimiento.

Ante cualquiera de estos síntomas debes actuar rápidamente.

Llévalo a un lugar fresco, humedece su cuerpo con agua fresca (no helada) y acude inmediatamente al veterinario.

También podemos ayudar a otros perros

Durante una ola de calor no solo debemos pensar en el nuestro.

Si ves un perro atado al sol durante mucho tiempo, sin agua o encerrado dentro de un coche, no mires hacia otro lado.

Muchas situaciones peligrosas pueden evitarse gracias a una actuación responsable.

Ellos confían en nosotros

A veces creemos que cuidar de un perro consiste únicamente en alimentarlo o sacarlo a pasear.

Pero convivir con un perro significa aprender a interpretar lo que nos dice sin palabras.

Durante una ola de calor quizá no necesite un paseo más largo.

Quizá solo necesite que le ofrezcas un poco de agua, una sombra y la tranquilidad de esperar juntos a que el sol empiece a esconderse.

Porque querer a un perro también significa protegerlo cuando él no puede protegerse solo.

 
 

Inma Díaz Sol

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