No es conducta, es emoción
Muchas veces intentamos corregir lo que hace nuestro perro sin detenernos a entender qué está sintiendo.
Detrás de un ladrido, de una reacción o de una conducta que no entendemos, hay miedo, inseguridad, frustración o necesidad de conexión.
Cuando dejamos de centrarnos solo en la conducta y empezamos a mirar la emoción, cambia la forma en la que acompañamos.
Y cambia también la relación.
Educar no es solo enseñar lo que debe hacer, es aprender a comprender lo que necesita.
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