Ónix: cuando un border collie decide pastorear a una gata
Ilustración: Inma Díaz Sol
Dicen que los border collie no paran.
Que necesitan moverse todo el tiempo.
Que son perros intensos.
Que requieren actividad constante.
Y es verdad que los border collie tienen energía. Mucha. Son perros criados durante generaciones para trabajar con ganado, para observar, anticipar y moverse con rapidez.
Pero hay algo que muchas veces no se cuenta cuando hablamos de ellos: también son perros muy sensibles.
Ónix llegó a casa siendo un cachorro lleno de curiosidad. Miraba todo con atención, como si intentara comprender desde el primer día cómo funcionaba aquel nuevo lugar.
Los border collie tienen algo especial: observan antes de actuar. Miran a las personas, miran el entorno y aprenden muy rápido.
En casa ya vivía Mar, mi gata.
Y desde el primer momento Ónix decidió que aquella pequeña familia también era su rebaño.
No hizo falta enseñarle nada.
La sigue con calma.
La observa desde cierta distancia.
La rodea cuando se mueve por la casa o cuando sale a la terraza.
Como si, en lugar de una gata, fuera una oveja a la que hay que mantener cerca del grupo.
Eso es el instinto de pastoreo.
En los border collie aparece de muchas formas. A veces con niños, a veces con otros perros y, en nuestro caso, con una gata.
A primera vista puede parecer un juego, pero en realidad forma parte de su forma de entender el mundo. Los perros de pastoreo observan el movimiento, anticipan lo que va a pasar y buscan mantener el equilibrio del grupo.
Ónix no solo corre.
Ónix piensa.
Observa a Mar, calcula sus movimientos y se coloca en el lugar exacto para guiarla.
A veces hablamos de los perros solo en términos de raza. Decimos: este es nervioso, este es tranquilo, este necesita correr, este otro es más fácil.
Pero cada perro es una historia.
Las razas nos orientan, pero no explican todo.
La convivencia con un perro empieza cuando dejamos de ver solo la etiqueta y empezamos a mirar al individuo que tenemos delante.
Ónix es un border collie, sí.
Tiene energía, necesita actividad y disfruta del movimiento. Pero también tiene una enorme capacidad de observar, aprender y adaptarse a la vida de su familia.
En nuestro caso, eso significa correr por muchos parques, disfrutar de largos paseos y, de vez en cuando, dedicarse a su tarea favorita: pastorear a Mar.
Porque a veces los perros encuentran su trabajo sin que nadie se lo enseñe.
Y Ónix decidió que su rebaño también podía tener bigotes.
Inma Díaz Sol

