Instinto, economía y un perro con un hueso

 

“Somos la única especie animal que intercambia productos voluntariamente.
Nadie ha visto jamás a un perro cambiando un hueso con otro perro.”

— Adam Smith

 

Inma Díaz Sol

Hay frases que parecen simples hasta que te paras a mirarlas sin prisa.

Adam Smith escribió que somos la única especie animal que intercambia productos voluntariamente.
Que nadie ha visto jamás a un perro cambiar un hueso con otro perro.

Y no, no es una frase contra los perros.
Es una frase sobre la conciencia.

La economía nace cuando dejamos de actuar solo por impulso y empezamos a decidir.
Cuando aparece la intención, el acuerdo, la responsabilidad compartida.

Pero ojo.
Eso no significa que el instinto sea un error.

El instinto en los negocios existe.
Es intuición.
Es experiencia acumulada.
Es ese “algo” que te avisa cuando algo no encaja.

El problema llega cuando confundimos instinto con prisa.
O deseo con oportunidad.
O necesidad con amor.

Con los perros lo vemos claro.
No educamos para apagar su instinto.
Educamos para que puedan vivir en nuestro mundo sin miedo, sin tensión, sin conflicto constante.

Creamos estructura para que puedan relajarse.
Límites para que puedan confiar.

Quizá en la economía personal pasa lo mismo.
No se trata de ser fríos.
Se trata de ser conscientes.

De escuchar el instinto,
pensar,
y luego elegir.

Porque educar —a un perro, a un alumno o a uno mismo—
no va de controlar.
Va de acompañar.

💬 Si te apetece, puedes dejar tu reflexión en los comentarios.
¿Confías más en tu instinto o en tu razón cuando decides?

Nos vemos en el próximo amanecer ☀️

Una profesora en prácticas. Con canas, con ganas y con clase.

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